Tengo el corazon abatatado pero no quiero que el miedo me paralice. Solo sé que tengo que disfrutar estos momentos que tal vez sean los ultimos. Mis presentimientos me levantan a mitad de la noche o no me dejan dormir sintiendo que tal vez no haya oportunidad de ganar.

Otra vez el cancer vuelve a ser el centro de la familia, solo que esta vez peor. Y como no quiero llorar fuera de estas cuatro  paredes, me permito bajonearme en este segundo de debilidad.