Ahi estaba frente a mi. De nuevo como una pesadilla que se repite y el ambiente se vuelve inmeso, unico en el mundo. Devastador, provocandome un miedo inexplicable.
Ese pasillo infinito, esa vieja habitacion, ese inmenso hospital de nuevo bajo mis pies.
Mi respiracion se interrumpio un momento, casi sentia que me ahogaba. Yo, parada firmemente dejando que los recuerdos llegaran a borbotones. Llantos, incertidumbre, gente que quiere darte sus palabras de esperanza mientras solo queria silencio. Palabras, que aunque hayan sido sinceras, me entraban por un oido y me salian por el otro. Palabras que el viento se llevo.....
Pasaron tres años desde aquel mes que practicamente estuve hospedada en ese hospital frio y siniestro ante mis ojos cuando recien le detectaron el cancer a mi mama. Tres años pasaron desde ese momento tan dificil, no solo por su enfermedad, tambien hubo otro problema familiar grande que no viene al caso pero que en su momento agudizaba la tristeza, el dolor, la incertidumbre.
Tres años despues de haber sido dada de alta - porque el alta se lo dieron a ella y sin embargo sentiamos que todos estabamos siendo dados de alta en mi nucleo familiar - regrese. Otra habitacion, la misma incertidumbre.... y como si quisiera convencerme que esa situacion no debia volver me acerque a aquel pasillo.
Sin embargo, esta vez me agarro mejor parada. Le dije que ya no le tengo miedo, que tengo las fuerzas necesarias para hacerle frente cualquiera sea el resultado esta vez. Que no me importaba que mama estuviera asesorandose sobre què pasaba si esta vez no salia airosa.... como toda madre queria saber cual seria nuestra situacion si esta vez el cancer gana.
Lo vi inmenso a ese maldito pasillo al pararme en ese instante pero mi esperanza, mis deseos y mis fuerzas lo volvieron a las dimensiones que realmente tiene. Porque ya no pregunto por què, sino que es lo que puedo hacer. Y asi sea sentarme a esperar armandome de paciencia, sè que estamos todos unidos.
Es lo que me importa, que mi mama ya no nos vea como a sus pequeños niños que debe proteger sino como a sus hijos que ya han crecido y en quienes puede apoyarse. Que no solo esta papa, ahora somos todos uno solo
Estando las cartas sobre la mesa empieza este juego de la vida

Una crónica que relata la indtimidad de un dolor cercano, que se itera, y duele por la cercanía familiar. Sé lo que es vivir esta situación, La viví en mis papás, descansando desde hace tiempo bajo tierra. UN abrazo estrecho. Argivo
Grande, muy grande esa fuerza que tiene tu post...
Cuando ya se mira de frente a los miedos, estamos capacitados para afrontarlos y luchar contra ellos...
Suerte, un beso.
Anabel.
Espero que en esta partida del juego de la vida tengas buenas cartas.
Desde aqui os apoyo a todos en esta lucha, estoy segura que juntos podreis con todo.
Un besazo