Tengo el corazon abatatado pero no quiero que el miedo me paralice. Solo sé que tengo que disfrutar estos momentos que tal vez sean los ultimos. Mis presentimientos me levantan a mitad de la noche o no me dejan dormir sintiendo que tal vez no haya oportunidad de ganar.
Otra vez el cancer vuelve a ser el centro de la familia, solo que esta vez peor. Y como no quiero llorar fuera de estas cuatro paredes, me permito bajonearme en este segundo de debilidad.

Amaneció de repente ante sus ojos adoloridos por el poco sueño que había tenido en toda la semana. Había llegado el viernes pero todavía quedaba un largo día de trabajo. 
r.
Eran almas gemelas. Siempre lo supieron. Desarrollaron un idioma propio con el transcurrir de los años.
